Cuando hablamos del aceite de cannabidiol es muy probable que las personas se confundan, debido a que este puede ser extraído del cáñamo o de la marihuana, por lo cual es fundamental hacer la diferenciación de ambos y los fines con los que se cultiva cada una.

Partamos de que ambas plantas poseen grandes diferencias morfológicas. La planta de cannabis, cultivada con fines recreativos, suele ser corta y contiene flores y capullos, mientras el cáñamo es largo y estrecho y puede alcanzar hasta los cinco metros de altura, este se ha ido moldeando a través de los años para extraer de él semillas, aceite, fibra, etc. Para la producción de textiles, comidas y otros productos.

Asimismo, los niveles de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD) en ambos son completamente diferentes. Los capullos y las flores que se obtienen de la Cannabis Sativa son quienes contienen altos niveles de THC, por esto el cáñamo carece de ellos, porque su objetivo no es la extracción de componentes psicotrópicos debido a que distan de su propósito de uso. El cáñamo industrial puede ser libre de THC o contener bajos niveles de hasta un máximo de 1,5%, mientras que la marihuana es rica en este cannabinoide, alcanzando a tener hasta un 20%.

El cáñamo es cultivado con el propósito de alcanzar bajas concentraciones de THC y alto CBD, mientras la marihuana contiene ambos en buenas proporciones. Si bien ambas son excelentes opciones para la extracción de CBD, el cáñamo es, por mucho, la mejor opción, debido a que en la marihuana habría que buscar la manera de separar estos dos principios activos, con el fin de no tener los efectos psicotrópicos que produce el THC, como el cambio en los sentidos y la percepción.

Estas diferencias deben ser conocidas por los consumidores, ya que ambos productos van a generar distintas reacciones en el organismo. A pesar de que de ambas se deriva el cannabidiol, la marihuana, al contener alto THC, puede generar efectos secundarios no deseados, y este componente es ilegal en muchos países. Por otro lado, el que se obtiene del cáñamo, es más puro, más seguro, fácil de usar, no da la sensación de “traba” y es legal.

En conclusión, el CBD proveniente de la marihuana puede resultar beneficioso en el tratamiento de diferentes trastornos, sin embargo los efectos que produce opacan completamente su uso medicinal, mientras el cáñamo no produce efectos colaterales como su competidor, puede ser administrado en personas de todas las edades, incluso niños, bebés y mujeres embarazadas o lactantes, y además no se necesita de un permiso o receta médica para comprarlo. Claramente el cáñamo es el ganador de esta disputa.